MARINERO
El mar se encuentra vestido
de azul,cuando salgo y te dejo.
Cuando el sol cae, la niebla
te acaricia.
Los peces enseñan sus bocas,
formando anillas sobre tus aguas.
Que se han tornado grises y negras.
Para más tarde,cuando las lágrimas
de la luna te mojan.
Te vuelves,espejo/escaparáte.
Cubierto y adornado con velos,
y visillos de gasas color de nácar,
!qué brillan como la plata!.
!Vientos y brisas se pasean por cubierta!
Hoy hace poniente,quizás mañana
hará levante.
Es la hora del pescador,
cuando sus brazos y manos
se hielan con la humedad del frío.
Y la piel de su cara se corta.
La sirena toca su flauta.
y el marinero echa sus redes,
como si estuviera jugando
en la tómbola.
Una vez más.No ha habido suerte.
Porque faltan seis peces.
Y sobran dos algas y cuatro estrellas.
!En estas redes!de nudos de sufrimientos
y mallas de esperanzas.
Es el alba, quien te acaricia,
!marinero!,cuando te dispone
regresar a casa.
Una mesa, seis sillas,
tres pequeñas ventanas,
un lecho,un perro que mueve el rabo,
cuando llegas.
Y tres corazónes,
que te esperan sentados,
como todas las mañanas.
!Y qué redes!,!Y qué mallas!.
Que no me dan para pagar,
los gastos que tengo,
de ésta humilde casa.
Y a pesar de todo,
una vez más,
cuatro corazónes,
se abrazan fuertemente.
!Como todas las mañanas!,
!Marinero!
!Como todas las mañanas!
Al regresar a casa.
Relato: El marinero.
Versión original: El marinero.
Autor: El pensador.//
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