domingo, 18 de octubre de 2009

EL AMIGO


EL AMIGO

Eres tú ,amigo de infancia
de sueños,juegos y risas.
De colegios y de enseñanzas;
de cuentos y de fábulas.

De miradas infantiles,
trenzas y lazos;
de aquella como virgen
sigue tus pasos.

Oscuridad, cuarto de llantos,
de castigo y estudiando.
Largas noches de corrillos,disfrutando;
en ti mi amigo,la confianza depositando.

Eres mi mentor,escuchador
receptor de alegrías y tristezas.
De tiempos buenos y malos;
pero siempre opinando y ayudando.

!Amigo de mis primeros amores!.
Depromesas y de claracionesde plazas;
visiones de rosa, largas noches estrelladas.
Encuentros veraniegos de temporada.

Narrador de aventuras alegres y desdichadas.
Cajas de romances,miel de amor,besos y miradas.
De corazónes rotos, silencio y llantos desdichado.
Amores, que en poco tiempo basados,
con la brisa y el viento fueron esfumados.

Amigo testigo de escalar la montaña de rosa plantada;
de encontrar la cenicienta deseada.
Enlaces y promesas de vidas glorificadas,
trabajo,hijos y carga llevada.

!Es tu cruz!,la tuya y la mía.
!la vida!, la gran jornada transportada.
Pesa y cansa pero a de ser llevada.
No sé,--Cuál es más pesada.
Algunos la cargan y la lleva,
otros las arrastran.

Y son los sudores de caminos de destinos,
los que nuestra amistad alargan:
y es la fuerza de la vida quien la consagran.

Sentados en la plaza ,mirandonos estamos.
Tù me dices,que yo tengo arrugas.
Yo que tú tienes canas, riendonos una vez más,
hablamos de colegio, trabajo, familia y de mujeres amadas.

En mi sillón de cuna, estoy sentado.
Y sobre mis piernas los hijos de mis hijos.
Observadores de mis arrugas y canas.
Los que me ayudan hasta la cama.

Y es tu fresca y sutil cara de espejo
en la cual me reflejo.
Son los tiempos del verbo que recuerdo.
Presente de venir y futuro de ir;
y entre ambos !la vida!.

Es la tarde tranquila,
de descanso !dormido!.
Despertar,gritos de niños
saltando,jugando.!plaza querida!.
fiel reflejo de meta vencida.

Y fué al despertar en una mañana primaveral,
cuando ví una nube de hilachas blancas de sedas pasar,
que invitarme a un viaje eterno quisiera.

Al lado miré y ví otra nube pasar;
era la de mi amigo que me quería saludar.
Y gritando me dijo:"!adios amigo!".
Nos vemos en la eternidad.

Poema: el amigo
Versión original: el amigo
Autor:El pensador
Estocolmo,13 de diciembre de 2.004